sábado, febrero 26, 2005

Reflexiones sobre el asociacionismo universitario desde UNE

Texto elaborado a partir de la participación del autor en la mesa redonda Asociacionismo Universitario, dentro de las I Jornadas sobre Asociacionismo y Participación Ciudadana, organizadas por el Servicio de Asuntos Sociales de la Universidad de Salamanca en noviembre de 2004. Publicado en el nº 0 de la 2ª época de la revista Asperina de la Coalición Unidad Estudiantil (UNE), diciembre 2004.

Para comenzar me gustaría referirme en un primer momento a lo qué es Unidad Estudiantil, a quienes representa y cuales son sus objetivos. Haciendo un poco de historia, tenemos que situar el origen de esta Coalición en la creación en el año 1986 de la primera asociación de estudiantes con fines de representación de esta universidad: la Asociación Progresista de Estudiantes Renovadores (ASPER). Esta activa Asociación unió sus fuerzas en el año 1994 con la Asociación Universitaria de Estudiantes Progresistas (AUEP), fundada dos años antes, y dando como resultado la Coalición Unidad Estudiantil (UNE).

Durante varios cursos, esta Coalición se constituyó como la mayoritaria de cuantas existían en nuestra Universidad, contando con representantes en el Claustro de 1º,2º y a diferencia del resto también de 3º ciclo. Por tanto, se trata de un movimiento que desde una perspectiva de izquierda intenta ser portavoz de los estudiantes en los diferentes órganos de representación y tan importante como esto, intentar que sus problemas diarios se solucionen para configurar así una mejor universidad para todos.

Para la consecución de estos objetivos, nuestra Coalición participa con la presentación de candidatos en las diferentes elecciones, dentro del sector alumnos, que se desarrollan: Consejos de Departamentos, Juntas de Facultad y Claustro Universitario. Pero junto con este trabajo de representación, consideramos que la actividad política que llevamos a cabo se puede desarrollar también mediante la realización de diversas actividades culturales, sobre todo ciclos de conferencias. A pesar de ser un movimiento, que en principio sólo debería luchar o manifestarse por reivindicaciones corporativas, básicamente la defensa de los derechos de los estudiantes, nuestra ideología izquierdista hace que no olvidemos los problemas que suceden en nuestro país o en el mundo. Así hemos estado en la calle contra la Guerra de Irak y no sólo contra la Ley Orgánica de Universidades (LOU) o la Ley de Calidad de la Enseñanza (LOCE), también recaudando dinero para el material de los voluntarios del Prestige.

Lo hasta ahora expuesto, no deja de ser más que una presentación de los objetivos de nuestra Coalición. Pero junto a este panorama de luces, tengo también que señalar las sombras en la actuación de las asociaciones que representamos a los estudiantes.

En primer lugar habría que mencionar el escaso compromiso corporativista que solemos mostrar las Asociaciones de Estudiantes. En aspectos en los que sólo deberíamos buscar las mejoras de los derechos de los alumnos así como por ejemplo unas cuotas de representatividad más ajustadas a nuestro peso estadístico en la Universidad, las Asociaciones se han caracterizado por entrar en luchas cainitas que sólo buscan el protagonismo de unas sobre otras. A los hechos me remito y ahí está la campaña de una de las Asociaciones aquí presentes arrogándose el haber conseguido el Tribunal de Compensación. Resulta paradigmático que sólo sean temas como la defensa de las fiestas de los alumnos o la reticencia a perder protagonismo en la representación lo que una a la mayoría de las asociaciones.

El mejor reflejo de que estas luchas no conducen a nada es el pasotismo que muestra el común de nuestros compañeros universitarios hacia las asociaciones, reflejado en gran medida en su mínima participación en cualquier elección de representantes de alumnos. Resulta curioso que sí se movilizaran en las elecciones al rector, cuando su voto a pesar de ser directo iba a contar menos que antes. Porque no nos engañemos, los representantes de los alumnos en el Claustro por poner un ejemplo no lo son por haber convencido con un programa, con unas ideas a promover entre la comunidad universitaria, sino simplemente por ser aquellos que cuentan con “más popularidad” o como a mi me gusta decir son aquellos que tiene más amigos. Hay que mencionar que la implantación de cada asociación en diferentes titulaciones y cursos ayuda, pero sinceramente creo que no es lo fundamental.

Este pasotismo y esta falta de representatividad de los elegidos hace que en ocasiones estos “representantes” se alejen de las verdaderas preocupaciones del día a día universitario y en su lugar dediquen sus esfuerzos y dedicación a la asistencia de múltiples reuniones, comisiones y demás órganos universitarios en los que poco o nada pueden hacer por la defensa del alumnado. Por el contrario descuidan la labor del día a día de asistir a la facultad, de conocer lo que pasa, qué profesor no asiste, qué calefacción de las aulas no funciona o qué modelo de enseñanza queremos.

Una cuarta sombra, aunque no estoy muy seguro de ella, proviene de los “ataques” que se nos hace desde diversos sectores a las asociaciones que claramente mostramos una determinada ideología política. En el caso de UNE, siempre se nos ha etiquetado como la organización de las Juventudes Socialistas (JJSS) en la Universidad de Salamanca. Se trata de una afirmación que requiere matizaciones (al igual que hablo de UNE podría hablar del Colectivo Estudiantil Alternativo (CEA) y de la Asociación de Estudiantes Independientes de la Universidad de Salamanca (AEUS) así como su relación con Juventudes Comunistas y Nuevas Generaciones del Partido Popular, pero por desconocimiento interno de las mismas y sus relaciones no voy a valorarlas). No voy a negar que existe una estrecha vinculación entre Juventudes y UNE, es decir, hay tanto doble militancia como una misma sintonía en determinados temas. ¿Quiere decir esto que UNE es un satélite de JJSS en la Universidad? A mi me gustaría creer que no y así lo pienso. Hay una autonomía, se renuevan las ejecutivas sin la intromisión de la Ejecutiva de Juventudes. En este caso, el de la relación de las secciones juveniles de los partidos y la Universidad, yo soy partidario de otro modelo, que en España parece que no ha cuajado del todo, quizás estaría la excepción de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) pero que sí lo ha hecho en otros países, como en Suecia. La idea es que cada sección juvenil tendría en cada universidad su asociación, con un nombre común en todos sitios, por ejemplo en el caso que nos atañe Socialistas Universitarios, Comunistas Universitarios o algo similar. Eso no quiere decir que no pudieran existir asociaciones con fines de representación no vinculadas a partidos, caso de la Asociación de Estudiantes Miguel de Unamuno (AEMU) en Salamanca, pero creo que se haría justicia y se llamarían a las cosas por su nombre.

Al igual que las luchas cainitas, la llamada “política universitaria” ofrece un balance nada favorable a mi juicio. Por política universitaria entiendo en este caso los pactos, acuerdos, cambios de siglas, coaliciones que únicamente parece que responden a un interés por seguir manteniendo una cuota determinada de espacio, como un despecho, más miembros en un órgano de representación, etc. Así han existido coaliciones más o menos fantasmas inexistentes que sólo buscaba tener más miembros en el Consejo de Asociaciones o un despacho más en el que acumular papeles.

La verdad es que el planteamiento presentado no parece muy alentador y realmente son muy escéptico en cuanto a pensar que las cosas vayan a cambiar. En el caso que nos convoca hoy, la Universidad está impregnada por un pasotismo y falta de compromiso que afecta tanto a alumnos como a profesores.

En buena parte de las titulaciones los alumnos nos convertimos en copistas de libros ya escritos. Memorizamos “apuntes” que reproducimos en un examen. Preferimos el dictado a la lectura individual y al posterior debate colectivo. Evitamos la evaluación continua en beneficio del matriculase y venga el día del examen. El debate, la crítica y la reflexión la dejamos para mejores tiempos. Es evidente que parte de esta culpa la tiene el profesorado, pero sería irreal no reconocer que cuando se producen avances en la metodología docente, muchos compañeros se muestran contrariados o incluso alarmados por no tener un “apunte” que tomar.

Y es en la calidad de la docencia, a mi juicio uno de los aspectos en que las Asociaciones menos han entrado, por lo menos desde que formo parte de esta Universidad, excepción hecha de algunas declaraciones generales de principios que todos compartimos. Porque en breve tendremos con la adaptación de la Universidad española al Espacio Europeo de Enseñanza Superior, una nueva reforma de los planes de estudio, y ahí será importante que los alumnos den su punto de vista sobre su estructura, duración, distribución horas, metodología, evaluación, etc...Ahí es donde tenemos que estar también, favoreciendo el debate, la crítica y la reflexión y no “sacándonos el pellejo” unos a otros por copar más o menos cuota de representación.

1 Comments:

Blogger puntito said...

a mi me parece interesante lo que dices, o dijiste hace unos años..jeje
no creo que sea necesario que los sindicatos universitarios vengan siempre de partidos políticos, pero creo que es absurdo negar que tengan una ideología propia. Creo que encaja muy bien en la sociedad en que vivimos, donde reclamamos nuestros derechos como consumidores y nos asociamos para luchar por pequeñas ventajas que nos convienen, sin preocuparnos por lo que quede un poco más lejos. ¿Cómo se puede pelear por una mejor enseñanza sin inmiscuirse en las políticas de educación, en las políticas sociales, en los orígenes de las desigualdades, etc...?

10:07 a. m.  

Publicar un comentario

<< Home